A menudo me pregunto el sentido de las cosas que suceden, de las que hago, de las que me afectan. ¿Tienen acaso algún sentido? ¿Tiene todo algún fin? Yo opino que sí, que todo lo que nos sucede tiene algún sentido. ¿Acaso cuando nosotros hacemos las cosas las hacemos sin motivo, porque sí? Siempre hay algún objetivo que nos mueve a actuar de un modo u otro. A veces nos equivocamos y bastante. Puestos a hablar de eso, ¿qué sentido tiene eso? Quizá la vida nos quiere hacer más fuertes, quiere que crezcamos, que cambiemos igual que cuando nosotros actuamos buscamos una reacción en el otro o en nuestra vida en general.
"La oxidación por falta de uso gasta mucho más las herramientas que el propio trabajo." - Benjamin Franklin
Parece que yo no he parado de equivocarme durante prácticamente dos años y sólo ahora creo que empiezo a aprender de ellos. Creo que he desaprovechado el tiempo y las oportunidades; bueno, yo y la mayoría de la sociedad. ¿Porqué desde pequeños nuestros padres nos enseñan a no mentir o a valorar las cosas? ¿Tiene acaso algún sentido? A medida que nos hacemos mayores, que nos creemos mayores caemos en la trampa de la publicidad, de la televisión, de la fantasía moderna. Nos creemos superiores, independientes y fuertes. Todos nuestros errores quedan ocultos mediante la no comunicación y como nuestros errores no se conocen es como si no se cometieran y si no se cometen, ¿para qué preocuparnos?
Hace dos años, hace un año, hace unos meses creía que nada podía pararme. Nada podía vencerme. Solía pensar que tenía el mundo a mis pies, que podía manejar a las personas a mi antojo, que todos creían que era la chica perfecta en todos los ámbitos... Pero todo cambió. Sin comerlo ni beberlo, sin siquiera imaginarlo lo perdí todo. Lo perdí todo por no haber aprendido de mis errores. No me di cuenta de que estaba dominada por algo mucho más fuerte que yo, que no era yo quién tenía el poder y que la sociedad sólo jugaba conmigo y mis pensamientos a su antojo.
La sociedad me hizo pensar que nadie se fijaría en mi si no era exageradamente delgada. La sociedad me hizo creer que yo no era nada sin la atención de los demás o sin una historia de amor perfecta. La sociedad me hizo saber que si los demás no ven tus errores o tus defectos puedes ser perfecta. La sociedad me impuso el estar rodeada de gente y aún así sentirme sola y vacía.
Meses después de algo que me cambió la vida, después de que mi mundo se viniera abajo me encuentro como un velero que divaga entre dos mares, uno sereno y otro removido. No existe en mi cabeza un día completamente tranquilo, en que algún pensamiento que me auto-impuse no se pasee por mi cabeza pero tampoco existe un día en el que no me de cuenta de lo vacía que he quedado por todo esto, por la sociedad.
Los días, a menudo, son duros. Salirse de lo establecido es difícil, y admitirlo, más. Casi todo lo que tenía lo perdí y me encuentro en mi velero yendo de isla en isla conocida tratando de encontrar aquello que me haga recordar mi esencia, mi sonrisa, mi fuerza y también mis errores porque esta vez quiero aprender. He vuelto a los regaños de mis padres, al decir la verdad, al tener defectos y aunque no sea tan "perfecto" al menos es algo verdadero y que me da vida.
